Todos conocemos la impresionante empresa que dirige Steve Jobs, y no, no me refiero a Pixar, sino a Apple. Como todos sabéis esta empresa ha tenido bastante éxito, más en Estados Unidos que en Europa, desde sus comienzos en el garaje de uno de los fundadores y ha vendido tantos ordenadores personales que tener un Mac se ha convertido casi en una religión.
Pues bien, teniendo esto en cuenta hay que reconocer que la mayor parte del éxito se debe a su sistema operativo propietario, que hasta hace poco sólo corría en procesadores PowerPC (RISC), este sistema operativo es super atractivo y es, probablemente, el más usable de todos los que existen hoy en día y, según mi opinión, es lo que hace que Apple tenga compradores si lo unimos al atractivo diseño de todos sus productos.
Pero desde que Jobs decidió dejar de lado a IBM, que esta más concentrada en el nuevo procesador CELL que llevarán las nuevas PS3s, y aliarse con Intel para que le proveyera los procesadores, el modelo de negocio anterior ya no es válido. Entonces es cuando todos pensamos que Jobs se había vuelto loco y que su empresa iba a quebrar tarde o temprano porque ahora cualquier persona con un procesador x86 podría ejecutar el sistema operativo hasta ahora prohibido para los PCeros, pero yo creo que esto no es del todo cierto, el modelo de negocio que está llevando en volandas a Apple es, desde hace unos años, la venta de reproductores MP3s y la venta de canciones a través de su servicio iTunes.
No hay más que ver el número de ventas de iPods de todos los sabores y colores y el número de canciones que se han comprado a través de iTunes en todo el mundo. Y ahora se quieren meter en el negocio de los móviles. Entonces, ¿cuál es el propósito de seguir vendiendo ordenadores y de hacer que su sistema pueda ser ejecutado casi en cualquier máquina?. Pues seguir los pasos de su compañero de fechorías Bill Gates e intentar dominar el mundo (de los ordenadores se entiende).